FOOD WASTE AND PACKAGING

El papel de los envases en la lucha contra el desperdicio y la pérdida de alimentos

Casi la mitad de las frutas y verduras se tiran cada año. Según The Guardian y la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, "cerca un tercio de todos los alimentos del mundo se desperdicia": solo en Estados Unidos, se desperdicia el 30 % de todos los alimentos, mientras que la cantidad de comida que se tira cada año en Europa podría alimentar a más de 200 millones de personas. Si el desperdicio de alimentos fuera un país, acabaría siendo el tercer mayor emisor de gases de efecto invernadero del mundo, contabilizando 3300 millones de toneladas de dióxido de carbono -.

El desperdicio de alimentos - "la disminución de la cantidad o la calidad de los alimentos resultante de las decisiones y acciones de los minoristas, los proveedores de servicios alimentarios y los consumidores" - y la pérdida de alimentos - "la disminución de la cantidad o la calidad de los alimentos resultante de las decisiones y acciones de los proveedores en la cadena alimentaria, excluyendo a los minoristas" - son problemas bien conocidos. 

De hecho, aunque a primera vista, el desperdicio y la pérdida de alimentos no parezcan problemas relacionados con el medio ambiente, desempeñan un papel importante en el proceso de cambio climático; basta con considerar que producir, transportar y dejar que los alimentos se pudran es responsable del 8-10 % de los gases de efecto invernadero a nivel mundial, ya que los alimentos desperdiciados suelen acabar en los vertederos, donde pasan por un proceso de descomposición anaeróbica que provoca emisiones de metano y CO2. Además, desperdiciar alimentos significa desperdiciar toda la energía y el agua que antes se necesitó para cultivarlos, envasarlos y transportarlos y, por supuesto, todas estas actividades tienen un impacto en el cambio climático.

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Además, según un informe de la Universidad RMIT, se espera que la, población mundial alcance los 9000 millones en 2050, lo que significa que la demanda de alimentos va a aumentar un 77 % a pesar de la menor capacidad de producir suficientes productos alimenticios debido al cambio climático, la erosión, la competencia entre los distintos usos de la tierra y la disminución del suministro de agua limpia; un auténtico dilema del prisionero de John Nash. 

El valor del envasado para ofrecer una seguridad alimentaria adecuada

No es de extrañar que la lucha contra la pérdida y el desperdicio de alimentos sea uno de los principales retos de nuestra época, dado que la reducción de este gran desperdicio de alimentos mejoraría la seguridad alimentaria y la nutrición, reduciría las emisiones de gases de efecto invernadero, aumentaría la productividad y el crecimiento económico y, por último, disminuiría la presión sobre los recursos hídricos y terrestres. 

Ahora bien, los envases desempeñan un papel fundamental a este respecto, aunque se suele considerar que tienen un impacto negativo en el medio ambiente. 

Lo cierto es que el envase alimentario es un factor clave en la gestión de la seguridad alimentaria, ya que puede proteger los alimentos y sus propiedades organolépticas desde el campo hasta la tienda, al tiempo que aumenta su vida útil y mejora el proceso de almacenamiento. Por ello, el envase alimentario puede considerarse –y utilizarse– como una herramienta para reducir el desperdicio de alimentos en la cadena de suministro del futuro y proteger el medio ambiente de las amenazantes consecuencias del cambio climático, preservando los recursos (sobre todo, el agua y el suelo) que se utilizan para cultivarlos y producirlos. 

Por lo tanto, es importante diseñar envases que protejan adecuadamente los alimentos y permitan al consumidor utilizar el producto en su totalidad.

Por qué el cartón aséptico es la mejor opción: el enfoque de IPI sobre la sostenibilidad

IPI es un proveedor líder de sistemas y soluciones completas de envasado aséptico. IPI ofrece envases de cartón multicapa sostenibles fabricados con un 70 % de cartón, que puede obtenerse de bosques gestionados de forma responsable per el FSC®

Los envases de cartón multicapa son los mejores cuando se trata de desperdiciar alimentos: de hecho, los envases de cartón de IPI no solo son sostenibles desde el punto de vista medioambiental, sino que son también asépticos, lo que significa que pueden mantener los alimentos a salvo de bacterias dañinas, nutritivos y sabrosos - gracias al proceso de llenado y sellado aséptico - y saludables durante mucho tiempo, sin necesidad de conservantes ni refrigeración.

En resumen, al eliminar la necesidad de refrigeración, la tecnología UHT no solo puede ahorrar un gran uso de energía y costes, sino que también puede hacer que los productos alimenticios estén disponibles de forma segura en todas partes, especialmente en las regiones en desarrollo del mundo. Esto, unido a unos envases más pequeños y reducidos, permite una gestión mejor y más inteligente del producto a lo largo de toda la cadena de suministro, ya que el consumidor no se ve obligado a un consumo excesivo e inevitable de alimentos. Además, los envases reducidos son perfectos para el consumo sobre la marcha,una tendencia que ha llegado para quedarse. Hoy en día, cada vez son más las personas que se desplazan, pero que quieren disfrutar de una buena comida o tentempié, manteniendo el control del tamaño de las porciones y la seguridad alimentaria: los envases más pequeños facilitan todo esto y evitan el desperdicio de alimentos, incluso en situaciones de mucha prisa

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Además, la tapa Twist de IPI, que está disponible también en material de base biológica –lo que supone otro punto extra para el medio ambiente–, permite un uso más cómodo a la vez que ayuda a conservar el producto durante más tiempo, una vez abierto el envase; este es un buen ejemplo de cómo la gestión inteligente de los sistemas de cierre puede minimizar fácilmente la generación de residuos en los hogares

Proteger los alimentos y evitar que se estropeen siempre han sido requisitos importantes para el envasado de alimentos. Sin embargo, el problema del desperdicio de alimentos está recibiendo cada vez más atención: la producción actual de alimentos representa, de hecho, un tercio del impacto climático y ahora finalmente se está evaluando debido a sus enormes consecuencias medioambientales, humanitarias y económicas, que no harán más que empeorar a medida que la población mundial siga creciendo y el cambio climático sea más crítico. 

A este respecto, no debemos ver el envasado de alimentos como parte del problema –como siempre ha sido–, sino como una solución: un envasado más inteligente puede hacer frente al desperdicio de alimentos reduciendo el deterioro de los recursos y promoviendo un comportamiento de consumo más sostenible. Ha llegado el momento de que la industria alimentaria y de los envases asuma una mayor responsabilidad a la hora de comprender y abordar adecuadamente las necesidades de los consumidores, tanto globales como medioambientales. 

Más que el envasado de alimentos: los cartones asépticos también pueden proteger el medio ambiente. 

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